Corazones latiendo

sábado, 4 de noviembre de 2017

Pídemelo.


Pídeme que me vaya contigo, porque lo haré.
Pídeme que me arriesgue contigo, porque lo haré.
Pídeme que me enamore de ti, porque lo haré.
Pídeme que te quiera como si fuese tu primera vez, porque lo haré.
Pídeme que nos perdamos juntos por el mundo, porque lo haré.
Pídeme que lo superemos todo juntos, porque lo haré.
Pídeme que te recuerde, porque lo haré.
Pídeme que te espere, porque lo haré.
Pídeme una noche nosotros dos solos, porque lo haré.
Pídeme que te acaricie hasta que te duermas, porque lo haré.
Pídeme que te ame hasta que nos duela, porque lo haré.
Pídeme que te extrañe, porque lo haré.
Pídeme que te enamore, porque lo haré.
Pídeme que te enloquezca de amor, porque lo haré.
Pídeme que te proteja, porque lo haré.
Pídeme que te bese hasta nuestro último aliento, porque lo haré.
Pídeme que te siga buscando cosquillas, porque lo haré.
Pídeme que te siga contando los lunares, porque lo haré.
Pídeme que te mire siempre como lo hago, porque lo haré.
Pídeme que te haga reír, porque lo haré.
Pídeme que te olvide, porque no lo haré.

Pero,
pídemelo.
Hazlo
y lo haré.

sábado, 21 de octubre de 2017

Adoro


Adoro tus 200 lunares esparcidos por tu cuerpo.
Adoro las imperfecciones que ves con tus ojos, pero no con los míos.
Adoro pasar mis dedos por tu piel, esperando que se me quede grabado por el resto de mi vida.
Adoro besarte por cada rinconcito de tu piel que odias.


Me quedaría días eternos besando y amando
todos y cada uno de esos 200 lunares.

Adoro acariciarte la barba, hasta que sonríes y te calmas.
Adoro tus caricias eternas y pausadas. Como si quisieras recordarme a mí también.
Adoro perderme en tu pelo y en tus labios.
Adoro que hagas que me olvide de mi nombre.
Adoro que no te importe las patadas en tu pared o las vueltas que doy en la cama, llevándote conmigo.
Adoro mirarte cuando no eres consciente de ello.
Adoro que entre nuestros besos eternos nos riamos.
Adoro que me dejes mimarte. Y besarte. Y acariciarte. Y abrazarte.
Adoro que empieces adorar mis chistes malos.
Adoro que me calles a besos cuando son tan malos.
Adoro nuestros silencios.
Adoro nuestros descansos. Y nuestras rondas. Y nuestros chistes. Y nuestras cosas.
Adoro cuando dejas caer momentos tiernos sin darte cuenta.
Adoro cuando acabas diciendo si a mis pequeños caprichos.
Adoro tus manías y tus rarezas.
Adoro tus brazos, en él me pierdo y me olvido del mundo.
Adoro tus pequeñas manías y tus labios.

Adoro tu voz.
Te adoro a ti.
Por completo.
Entero.

Ojalá pudieran mis dedos poder memorizar tu piel y tus lunares. Todos ellos.
Ojalá pudieran mis dedos memorizas todos y cada unos de tus rincones del cuerpo.
Ojalá pudieran mis dedos memorizar tu suave piel.
Ojalá pudieran mis dedos memorizarte.
Ojalá pudieran mis dedos recordarte para siempre.
Ojalá pudieran mis dedos recrearte cuando dejasen de tocarte.

Ojalá TÚ.
Completo.
Entero
Abrazándome.
Adoro.

sábado, 23 de septiembre de 2017

23.


23, un simple número.
23, un momento.
23, un instante.
23, un recuerdo.
23...


1095 días sin ti.
1095 días sin escucharte.
1095 días sin tu risa.
1095 días perdida.
1095 días...


36 meses de incertidumbre.
36 meses echándote de menos.
36 meses de cuenta hacía delante.
36 meses sin tenerte.
36 meses...



Tanto tiempo sin ti, tanto que decir, que no sé por donde empezar.
3 años, 36 meses, 1095 días.
Te fuiste y nos dejaste perdidos, nos dejaste con una lista de cosas de las cuales cumplir cada año en la que no estabas aquí. Una lista que completar, cuando la nuestra se quedó a la mitad.
Una lista que se quedó huérfana; como aquellos lugares a los que íbamos a visitar, gente que conocer.
Y sé que estás, de una manera totalmente diferente a la que quiero, porque la que quiero es la que me vale.
Volver a sentir tu risa en mi cuello, tus suspiros en mis meteduras de pata, tus abrazos amenizando un bajón y un mar de lágrimas.

Te quiero a ti, conmigo y ahora.
Te quiero conmigo.
Te quiero porque te necesito. 

Esas lágrimas que salen más tristes que nunca, porque no encuentran tus dedos para recogerlas o tu nariz para calmarlas.
Y es que...

Quiero escuchar de nuevo tu risa, era una maravilla lo que hacía tus cuerdas vocales. Era algo único.
Quiero escuchar de nuevo tu voz, o mejor dicho, mi nombre en tu voz; ese sonido era gloria, era paz, era calma. Era hogar.
Quiero escuchar de nuevo tus quejas. Las extraño.
Quiero escuchar de nuevo tus historias una vez más; la tortuga voladora, el casi piercing, tu primer beso. Nuestro primer beso.
Quiero escuchar de nuevo tus palabras de ánimo, esas que nos dabas hasta en tus momentos más duros. Mi pilar.
Quiero escuchar de nuevo tus te quiero, tus portazos, tus intentos de sustos, tus risas contagiosas siendo yo tan patosa, tus idas y venidas por el frigorífico. Te quiero.
Quiero escuchar de nuevo ese ruido que salía de tu garganta, cuando ibas a darme un abrazo inesperado. Tu olor.

Te echo tantísimo de menos.

Sé que nos perderemos y nos encontraremos. Cumple tu promesa.
Sé que nos quedan momentos que pasar. Cumple tu promesa.
Sé que al final del camino estarás. Cumple tu promesa.
Sé donde estarás al final del día. Cumple tu promesa.

Cumple tu promesa, porque sé donde encontrarte.

Pero no sé donde tengo que ir para abrazarte, ni donde ir para no olvidarme de tus gestos, de tu cara; pero sobre todo, no quiero olvidarme de tu risa y de tu voz. Eran mi hogar.
Pero me siento como si lo estuviera haciendo y no pudiera hacer nada para evitarlo.
En días como estos sabías como calmarme. Sabías cuando darme un abrazo en el momento adecuado, sabías que hacer conmigo cuando yo ni siquiera lo sabía. Lo sabías todo de mí, incluso cosas que yo desconocía.
¿Cómo lo hacías?



Siento que lees cada letra que te escribo,
que me das fuerzas cuando no
encuentro las mías propias.

Ya te queda menos, Sam.
Ya nos queda menos.

domingo, 3 de septiembre de 2017

Te lo daría todo.



Te lo daría todo, si supiera que soy capaz.
Te lo daría todo, si supiera que soy suficiente.
Te lo daría todo, si supiera que es suficiente.
Te lo daría todo, si supiera que no habría limitaciones.
Te lo daría todo, si supiera que no vamos a rompernos.
Te lo daría todo, si supiera que no vamos a dañarnos.
Te lo daría todo, si supiera que mañana es el fin del mundo.
Te lo daría todo, si supiera que voy a ganarle al miedo.
Te lo daría todo, si supiera que el miedo no nos va a vencer.
Te lo daría todo, si supiera que mis demonios están presentes.
Te lo daría todo, si supiera que nuestros demonios se iban a enamorar, se iban a dañar y se iban a odiar.

Te lo daría todo, si supiera.
Te lo daría todo si fuese capaz.

Te daría mis miedos, mis inseguridades, mi testarudez, mis intrigas, y mis viajes al fin del mundo.
Te daría mis noes y mis sies; te daría mis idas y venidas; te daría mis alegrías y mis tristezas; te daría mis subidas y bajadas.

Te lo daría todo, si pudiera.
Te lo daría todo, pero no puedo.


jueves, 31 de agosto de 2017

¿Alejarnos o arriesgar?


Te alejas de la gente para no hacerles daño, pero te da igual hacértelo a ti.
Te alejas de quien quieres para no dañarles cuando todo acabe, pero te da igual seguir años con esa espina clavada.
Suspirando cuando lo ves, guardando lo que sientes e ignorando esas mariposas en el estómago.
Ignorar que le miras sin que se de cuente, ignorar que quieres que vuelva a rodearte en aquellos brazos y enterrar tu cara en su cuello.
Alejarte de quienes te quieren, por no ser lo suficiente.
Alejarte de la vida, por no merecerla.
Acercarte a la muerte, para no tenerte que arriesgar.

Con lo bonito que es arriesgar.



Arriesgar por quien quieres, arriesgar por quien te hace daño, arriesgar por todo y nada a la vez.

Arriesgar.

La vida debería ser arriesgar y no temer.
Arriesgarnos a que nos hagan daño.
Arriesgarnos a que nos enamoren.
Arriesgarnos a desenamorarnos.
Arriesgarnos a un vida llena de imperfecciones.
Arriesgarnos a que no nos quieran como nosotros queremos.
Arriesgarnos a enamorarnos de alguien que no es para ti.
Arriesgarnos a querernos, a odiarnos, a llorar, a reír.
Arriesgarnos a todo y a nada a la vez.
Arriesgarnos a la vida y a la muerte; porque no es la vida quien tiene que esperarte, si no la muerte.




Arriesgarnos a ser feliz.
Alejarnos de lo que nos daña.